2006-10-25

El Temor


Atónito ante los zumbidos que el viento producía cuando chocaba contra las casas o cuando se deslizaba y entremetía por las ramas de los árboles, meditaba sobre aquella noche fría y nublada que denotaba en el camino la soledad de los pasos ya vividos, los que recorrieron e ignoraron todo movimiento cercano, limitándose a la acción de caminar. Así de aturdido y sumergido en ese espesor de la oscuridad, dirigía el andar hacia el llamado hogar, sin olvidar el tormento de sus pensamientos y todos esos minúsculos movimientos que aumentaban su delirio.
Mientras avanzaba por esa calle solitaria, cada silencio atormentaba su cuerpo más que esos estruendosos gritos del paisaje de cemento mezclados con lo natural. Pero no solo andaba y escuchaba, sus ojos recorrían todo espacio y se estremecía por el miedo agobiante que le producía la situación, aún más, el latido del corazón junto a su respiración se volvían más profundos y veloces, junto con el ritmo de los pasos que aceleraban toda trayectoria.
En ese proceso de conmoción varias siluetas se iban viendo, apareciendo lentas hacia los costados de su cuerpo y sigilosamente avanzaban poco a poco hacia él. Tan inesperadas y cautelosas se mostraban, que el miedo ya no era miedo sino terror y el delirio se pronunciaba diciendo finalmente desde su interior “alguien te sigue”. Lo siente en el aire, por aquel viento entrecortado que no se pronuncia con la misma intensidad en su dorso debido a otro cuerpo entrometiéndose en el camino ya resuelto, provocando un correr helado por sus venas agitadas por la intensidad del bombeo tormentoso de su corazón. Su percepción se agudiza y el sentido del tacto anuncia que son varios los que se amortiguan y juntan atrás de él. Resopla su respiración y siente su aliento tibio en el cuello. Ya no es el viento frío que lo sigue.
Continúan cada vez más rápidas las palpitaciones de su corazón, tanto que retumban no solo en su cuerpo sino en la calle, intercalándose en medio de la noche, pero con un eco que solo él escucha. Nadie socorrerá a su constante latir.
Acelera el destierro y con los ojos irritados por no parpadear, hace de su cara un movimiento lento dirigido hacia la parte trasera de su cuerpo que se agita pálidamente con el terror en su rostro, para poder ver de frente el miedo. Evitando al máximo respirar para no delatar su intento frente al enemigo.
Cuando no solo su cara a girado, sino todo su cuerpo, sufre la tensión y se alista para el ataque contra aquello que lo irrita. Pronuncia el grito sin sonido y los golpes sin tacto. Solo se observó la nada del camino y la luz centellante del farol antes ignorada y confundida con la oscuridad. Solo escuchó un viento que rugía cuando chocaba y se mezclaba rodeando su cuerpo y haciéndolo estremecer cuando lo abrazaba. Aturdido por el suceso, camina y mira al piso sonriendo a su gran temor: su sombra.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

uyyyy no sé por qué me vino a la cabeza "Crimen y Castigo"... me gusta mucho!

DarkV dijo...

pasando por aqui....conociendo!